Colonia de seis mansiones construidas por los alemanes en Los Haticos, donde residió Gustavo Zingg con su esposa Margarita Aranguren; estuvo la escuela El Palmar, la ferretería La Marina y el famoso Castillo donde debieron albergarse los cueros de la tenería de Zingg. En 1998, casi en ruinas, recuerdan aquella Maracaibo de los comerciantes alemanes, con sus casas a orillas del Lago, de grandes patios y de majestuosos árboles, que sólo son evocaciones del pasado. FUENTES ESPECÍFICAS: ESTANGA, Bárbara. «Un legado arquitectónico enraizado en la Ciudad». La Columna. Maracaibo: 20-9-1992 (suplemento Metropolitano, p. 4 y 5).…
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